Es
virgen este verso que me hunde
en
el arrecife de la nada. Mi sitio es
navegar
entre rayos e inviernos ¡huir, huir!
Irme
lejos, ignota de espuma
Pues
me hayo desolada por crueles
esperanzas
sobre un hangar vacío,
sin talismán,
sin aire,
sin ganas de darle sentido a la
vida,
con el peso del mundo
a cuestas retengo mi
corazón estremecido
y
cuya ruptura se aventaja sobre mi alma
quebradiza
y obstinada, artificial a los
vuelos
endomingados, pero lo que sí sé
es que aún tengo corazón
de bebe
transido,
desatado,
impúdico
lloro, me pregunto:
creo que es lo más
inoportuno al ver que
el mundo allí afuera ríe
desaforadamente.

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