domingo, 26 de octubre de 2025

BUCEANDO ENTRE LA NADA DEL SUBSUELO

 


Hoy digo: Mi calma tiene olor a metal oxidado, y mi respiración transcurre como átomos dentro de sustratos agonizantes que esquivan mi presente absorto de silencio. Este dolor inmaterial y subjetivo que se vislumbra en el misterio extraño de mi cuerpo, intenta dividirse y fragmentarse en el tiempo…ese tiempo que ya no tiene espacio para mí. Entre línea y línea intento fabricar cada frase, que interpela profundamente este sentimiento de miedo inacabado y que en la armonía de la vida intenta encajar en un mundo inseguro y cuya lógica no logro comprender. Sé que intentar entender lo que me sucede, me hace ver un poco primitiva, pero debo despertar de mi desnudez e intentar escribir para ponerle nombre a lo que cada día siento en este pecho, que ha dejado de ser mi pecho para convertirse en un órgano habitado por la incertidumbre y la ignorancia de la vida y que inevitablemente me acompañaran hasta mi muerte.

En este instante en que entra el sol por la ventana, me pregunto: ¿si tendré el coraje de continuar las horas siguientes que esperan titilantes entre ecos para continuar con vida? Ya que me descubro en este escritorio, sola, envuelta entre pensamientos inútiles, anhelando tal vez una llamada, un abrazo, una voz cálida que calme mi sentir…sin embargo, no me queda otra opción que reconstruir mis pedazos, respirar, y acortar el tiempo inventado bocetos para pintar.

Pero mi calma tiene olor a metal oxidado, y como si viniera de las profundidades del averno, me sacudo la ropa, me seco las lágrimas, oro a un dios que no sé si existe, e intento luchar por mi libertad caminando intuitivamente, observando lo que hay a mi alrededor, sin cuestionar nada ni a nadie…simplemente estar allí frente al mundo, entendiendo que mi pequeñez no cambiará ni su rotación ni su órbita.


Julie Paola Lizcano Roa

Carlotta de Borbonet

2025


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