Tengo
un cansancio, incomprensible...un presagio, tal vez de que soportar la vida no
basta. Afuera llueve, y yo me encuentro en una creciente monotonía, busco en mi
alguna sensación que ilumine esta fachada sucia y dolorosa de mi alma, pues ya
ni sé lo que siento, ni tampoco sé qué deseo sentir...compruebo entonces que,
dentro de esta apatía amarga y retardada, encuentro vestigios de sueños sumidos
entre paisajes lejanos y olvidados...siento un sosiego q se deposita como polvo
o suciedad dentro de mi garganta y mudan mi voz, propiciando el silencio. Este
cansancio que siento, y que se ubica justo en el centro de mi pecho, es el más
horrible de los cansancios, porque no es un cansancio físico, ni de
conocimiento, sino de consciencia del mundo, que no me permite respirar.
La
vida duele y me aterroriza de diversos modos, unas veces porque me toca de
frente y otras veces porque me toca de espaldas, dejando a la deriva la
sensación absoluta de horror y de invalidez por no poder hacer nada …Pero
debo replegar mis emociones, porque en el sollozo de mis gestos los caminos son
vacíos e inciertos, y los muros de la realidad no evitaran que siga
cuestionando a la vida por sus injusticias y precariedades.
Cesa
de llover, y se acerca la noche, mi abismo más temido, pues allí no encuentro
el reposo que muchos sienten cuando duermen...esa nictofobia que se aviva transportándome
al otro extremo del sosiego que me obligan desesperadamente a aislarme e
imaginar mundos de ensueño y así sobrellevar las horas arrastrándolas una por
una a la luz de mis pensamientos.
Carlotta de Borbonet
2025

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme :)