Sé que algo en mi cabeza no está bien. Cada día que
pasa siento un frio incomodo en mi pecho, y odio levantarme por las mañanas
porque sé que debo galopar las siguientes horas tratando de sobrevivir una por
una, como si no fuera suficiente saber que me estoy autodestruyendo poco a poco
en el abismo de la tristeza, esa que a veces no se ve ni se oye, pero que está ahí
bajo tu piel, esa que sientes a cada instante cuando dudas si vives o si solo
estas ocupando un espacio. Tal vez, debería hacer como Proust volver a la cama
y nunca más volver a salir de allí, pero en realidad solo quiero volver a la
normalidad, así sea volver a sentir esa apatía surrealista que me mantenía a
flote, y no sentir esta pesadilla diaria que me disuelve en una especie de
locura intransitable, esa sensación de enajenación e irrealidad que se pega
como una especie de sudario. A veces siento que ya no puedo salir de mi casa,
me cuesta…rechazo invitaciones, me siento cansada, agotada, no deseo hablar con
nadie, me da miedo conducir, no soporto la TV, las redes y mucho menos ir a un
cine o comer un helado, es definitivamente estar en la profunda oscuridad.
Me siento profundamente sola, y no es cualquier
soledad, es una soledad descomunal, incluso la palabra soledad se queda corta para
explicar lo que se siente…esa ruptura con los “otros”, con los que te rodean es
insoportable, no solo por la culpa que genera, sino porque simplemente no
existen las palabras para describir lo que sientes, es como si no pertenecieses
a la especie humana.
Tengo miedo…todo el tiempo. Y no sé cómo hacer para no
notarlo. Estoy al borde de un abismo, amenazada por la miseria y la melancolía,
el peso de mis pensamientos se intensifica y lo peor es que el mundo no se
detiene debido a mi tristeza, solo estoy yo, ahí… quieta… soy a la única
persona a la que le importa. Me tenía a mí, en el vacío sin fin del universo,
mi universo. A veces intentaba parar, estaba bien llorar, dormir, hasta que se
secara la tristeza que llevaba dentro. Pienso que así nos curamos sin molestar a
nadie, como nos enseñaron desde niños, a guardar silencio porque éramos y
estábamos infinitamente solos.
Llevo más de 15 años intentando entender por qué me
siento como me siento, escribo y reescribo intentando hacer una pequeña
colección de hipótesis que no me contradigan, sino que sumen a esta trama de
cicatrices e historias perdidas y que me hagan sentir un poco más humana, tal
vez un poco más viva, y no como una impostora de mi propia existencia. Quiero
gritar, necesito aliviar de alguna forma esto que siento, que me quiebra en mil
pedazos, en este momento me invade una profunda nostalgia y una angustia mientras
escribo y reescribo intentando llegar a mis pensamientos mas profundos.
Carlotta de Borbonet
2025

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme :)