Escribo llorando… ya que siento una melancolía tan profunda, que tal vez el tiempo ni nadie podrá disipar jamás. Es una tristeza confusa, acompañada de sueños temerosos que absorben mis noches y me hacen temer de los días inciertos que vendrán. Hoy más que nunca deseo hablar con mi terapeuta J.A no me siento sola, sino totalmente abandonada…sentimiento que deseo dejar de sentir, deseo lastimarme, hacer algo para apagar este dolor en el alma que siento y me quiebra.
Me siento tensa, inhibida, cansada, quebrantada…quisiera sentirme libre, verme en el espejo y reconocerme. Pero cada día mi deseo de morir es más fuerte y el invierno de mi corazón se propaga en mi interior, asfixiando mi ser. No soy nada.
¡Que vacío!
¿será que debo dejar de buscarme? En los últimos días, he tenido sueños
horribles con la clínica de la Paz, a veces siento que son tan reales esos
sueños que me cuesta diferenciar lo que es real de lo que no es. Temo
profundamente una nueva hospitalización, después de 13 meses de este caos
depresivo, temo hasta de mi propia vida…por ahora no me queda otra que respirar
callada mientras mis lágrimas caen por mi rostro… callar, desecharme y dejar
que -ellos- devoren mi usencia.
Julie Paola Lizcano Roa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme :)