A veces desearía que mi
soledad tuviera alas, que los gritos en mi cabeza no agudizarán mi llanto
nocturno y que los temblores de mis manos no agitarán el tronco de mi alma cuya
vergüenza no me permiten salir de casa. A veces siento un latido intenso en mi
corazón, punzadas que no permiten que la respiración llegue a mis pulmones… como
si la muerte tocará a mi puerta.
Hoy me siento fragmentada,
distante de mí, embriagada de dolor, sin aliento, encerrada en un profundo
silencio, angustiada, llena de miedos inentendibles…deseando que Dios me lleve
a una isla amurallada y muera allí tendida en el mar.
Julie Paola Lizcano Roa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme :)